Un espacio de libertad

Los cuentistas suelen quejarse de la existencia de un agravio comparativo entre el cuento y la novela. De hecho, es difícil encontrar una declaración de intenciones de un escritor de relatos que no incluya la palabra novela. Ahí, sin embargo, en esa costura (en esa rodillera cosida antes de que aparezca el agujero, antes de caminar de rodillas sobre un relato que apenas ocupa espacio y que nunca se detiene), se abre un asombroso espacio de libertad. La presión del mercado apenas roza al cuento, que ni siquiera tiene que luchar por las migajas de prestigio por las que luchan los poetas…

(Del artículo «EPO», de Miguel Serrano Larraz. Quimera. Revista de Literatura, mayo de 2013).

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