UNA VISIÓN DE LA EDICIÓN EN FINLANDIA

ENTREVISTA CON ALEKSI SILTALA

Texto: Fernando Clemot y Carolina Figueras

Fotografías: Lauri Olander ©

Nos aconsejaron desde el primer momento que charláramos con Aleksi Siltala, nos dijeron que hablaba español fluido desde que había vivido unos años en Madrid. Aleksei es uno de los dos editores de Kustannusosakeyhtiö Siltala, sello que desde 2008 dirige junto a su hermano Touko. Siltala tiene el perfil de editorial mediana e «independiente» que nos interesaba y Aleksi fue sin duda el interlocutor perfecto.

La oficina de Siltala no estaba en el centro de Helsinki. Hubo que coger un taxi hasta llegar a Sörnäinen, uno de los barrios más modestos de la ciudad, más allá del puente de Unionkatu. El lugar que buscábamos era un edificio aparentemente residencial y allí, en un piso normal y corriente, estaban las oficinas de la editorial. Sólo una placa en el buzón indicaba la presencia de una empresa. Todo era sencillo y funcional, un espacio diáfano y unas personas trabajando, no había fotos, ni bronces ni chapas, ni grandes expositores: quizá esta fue una de las primeras sorpresas en Siltala. La conversación posterior con Aleksi Siltala nos puso al día de cómo funciona una editorial finlandesa, una visión más desahogada de lo que estamos acostumbrados, aunque quizás no tan alejada de una editorial española.

Salimos muy satisfechos de la entrevista, pero no encontrábamos el tranvía de vuelta al centro. Finalmente dos señoras rusas con las que nos entendimos por signos nos acompañaron a la parada del tranvía número siete. Helsinki no se acaba en los lahti, las dos grandes masas de agua que cierran su centro histórico, y parece que para el mundo de la edición tampoco todo se acaba ahí.

He aquí un resumen de la larga charla con Aleksi.

Imagino que tanto tú como tu hermano Touko ya habíais trabajado en ámbitos cercanos a la edición. ¿Nos podrías explicar cuál había sido tu experiencia anterior a la creación de Siltala? ¿Qué os impulsó a tu hermano y a ti a fundar un sello propio?

Hace más de veinticinco años que empecé en la editorial que entonces era la más grande de Finlandia: WSOY; todavía sigue siendo grande, aunque fue comprada por Bonniers, una gran editorial sueca, hace poco, en el año 2011. Empecé ahí como ayudante a la edición, haciendo textos, y fui posteriormente editor de no ficción durante nueve años; mi hermano también estaba ahí como editor de ficción. En 1997, WSOY fue adquirido por el grupo Sanoma, lo que llamamos ahora «una corporación media», que también publica revistas y periódicos en muchos países europeos pero que se ha fundado aquí, en Finlandia. En ese tiempo todo siguió igual, yo tuve una relación muy directa con la que seguramente es la figura más internacional de la literatura finlandesa, Arto Paasilinna, y de la que me siento orgulloso. En 2005 las cosas comenzaron a cambiar y lo que entendíamos que era la base de la edición, sus valores, empeoraron. Dejamos de tener libertad, hubo mucha administración, muchos mítines y muchas cosas detestables de las que prefiero no hablar y que antes no existían. La cultura de la empresa iba desapareciendo. De esta manera, en el año 2006 mi hermano y yo empezamos a pensar en un nuevo plan. Viajamos mucho juntos, porque no sólo somos hermanos, también somos buenos amigos, y una noche en Frankfurt lo hablamos en serio. Tomada la decisión, a la vuelta ya pensamos cómo conseguir el dinero para hacerlo; aún así seguimos con nuestro trabajo en la editorial. Dos amigos nuestros que eran autores fueron corriendo la voz del proyecto y en el 2008 me llamaron del periódico más importante de Helsinki para preguntarme si era verdad que íbamos a dejar la editorial. Les dije que era todo mentira, ¿qué podía hacer?, pero me sentí mal. Así que fui a hablar con mi hermano y le dije que teníamos que irnos, y ese mismo fuimos día al banco con un plan financiero y la verdad es que todo fue bastante bien, porque esa salida tan rápida también nos dio una cierta publicidad.

 ¿En ese primer año cuántos libros publicó Siltala?

Pocos. Hubo un periodo inicial en que tuvimos que arreglar todo, afianzarnos, y sólo a finales del 2008 empezamos a publicar, creo que empezamos con tres o cuatro libros: dos novelas, un ensayo y una parodia de Paulo Coelho que tuvo mucha aceptación.

¿Cómo situaría a Siltala dentro del ámbito de las editoriales finlandesa?

No somos una editorial grande, es evidente, pero tampoco pequeña. Tenemos en este momento cinco autores incluidos en la lista de los más vendidos y también varios nombres de gran importancia como Hannu Raittila, que ganó el premio Finlandia en 2001. Ahora sacamos una novela Tuomas Kyrö, que es un escritor que incide mucho en lo humorístico. También tenemos a Kari Hotakainen, que en España ha publicado con la editorial Metok. Estos tres libros son la base de nuestra colección de ficción. Nuestra lista viene a ser de unos veinticinco o treinta  libros al año. Tenemos dos colecciones: una de ficción, bastante literaria, con traducciones y autores finlandeses, y otra de no ficción, en la que hay mayoritariamente libros de historia, autobiografías, un poco de política, pero sobre todo narrativa histórica. No publicamos ni libros infantiles, ni juveniles, ni de cocina, y hasta ahora también muy pocos libros ilustrados; o sea, que hacemos cosas bastante tradicionales, como nosotros queríamos. La idea ha sido siempre mantener todo lo que publicamos bastante controlado porque únicamente somos cinco personas: tenemos una editora, un diseñador gráfico o jefe de arte y un chico que lleva las ventas. Y claro, siendo tan pocos no podemos sacar cincuenta libros al año. Nosotros no podemos pagar por un anuncio en las revistas, lo que hacemos es presentar los libros a los periódicos, a los medios, aunque tampoco cada día, porque si insistes continuamente luego no te hacen caso. Otra de las ventajas es el contacto directo: si un autor quiere trabajar con nosotros, con una llamada basta, se habla, no hay intermediarios, en eso somos muy transparentes. Creemos que esto es una ventaja, ya que en una editorial grande, con muchos departamentos, al final es imposible controlarlo todo y que salga como tú quieres, e incluso a veces para el autor es muy difícil llegar a conocer al editor. No hay control sobre lo que editas, y esa es la ventaja de una editora pequeña. Porque cuando uno empieza una pequeña empresa hay que aprender de todo, cómo hacer la distribución, de donde sacar los muebles, etc. El primer año éramos mi hermano y yo nada más y en ese tiempo aprendimos mucho. Con el tiempo también hemos ido adquiriendo derechos de libros extranjeros y creo que tenemos un buen catálogo de traducciones, con autores como David Foster Wallace, Milan Kundera, Céline, César Aira, Rivera Letelier, etc.

Según su experiencia, ¿cuáles son los temas que en este momento interesan más al lector finlandés?

Creo que la historia. También nos hemos dado cuenta de que con el tiempo ha ido ganando mucho peso el tema de Rusia. Como ya saben es un país con el que hay una relación complicada, la historia ha hecho difícil esta relación, y sin duda lo que allí pasa nos interesa mucho. Rosa Liksom, por ejemplo, una de nuestras mejores escritoras, le da una gran importancia a este país en su narrativa, y nosotros este año publicamos varios libros que hablan de la realidad inmediata e histórica de Rusia. Es curioso cómo ha cambiado la imagen que había de este país: cuando yo era pequeño se decía que tuvieras cuidado si te cruzabas con un ruso por la calle. Había recelo, un recelo extremo que con el tiempo ha ido variando hacia un gran interés. Nos hemos ido conociendo mejor. Incluso en las calles de Helsinki se escucha hablar más en ruso que en sueco, es un turismo muy pujante, puedes ver muchos rusos en la calle, en los hoteles y, sobre todo, en la rebajas de Stockmann[1].

Profundizando en el tema, ¿qué tipo de mirada crees que los autores finlandeses tienen sobre Rusia?

Creo que hay mucho romanticismo en eso, se ve por ejemplo en lo que escribe Rosa Liksom, aparecen tipos duros que están en el campo, personas que beben mucho vodka y cuentan sus historias. Sigue sin aparecer todavía un tipo de ruso educado, bien formado, que habla idiomas, que viene a trabajar y que compite profesionalmente. Me temo que la imagen que tenemos aún es un poco estereotipada. Se funciona con estereotipos, igual que hasta hace poco se tenía en Finlandia la imagen del escritor como un borracho. Esto ha cambiado, por suerte ha surgido una imagen más normalizada del escritor, más seria y más profesional, especialmente en las nuevas generaciones.

Recientemente Siltala estuvo en la FIL de Guadalajara. ¿Qué impresión se tiene del mercado editorial español e hispanoamericano?

Fui yo mismo, sí: hablaba español y eso era una gran ventaja. Quería buscar algo nuevo y lo mejor que saqué de esos días es que pude obtener los derechos de Juan Rulfo. También vi que Guadalajara era una feria muy profesional. El mundo editorial en México es totalmente distinto de lo que yo pensaba, y la presencia de recursos es muy abundante. Los puestos de la feria eran lujosos, potentes, y mostraban con mucha profesionalidad los libros que se exponían. Me sorprendió que estuviera tan fuertemente subvencionada por el Estado. Una parte de las ediciones de cada libro esté comprada por el Estado para distribuir en librerías y bibliotecas, ese es un buen camino que aquí ya no existe. En México tienen todavía un concepto proteccionista de la cultura. Por ejemplo convierten a los escritores en diplomáticos. Se respeta la cultura.

Sabemos poco de la geografía de la edición en Finlandia. ¿Se centralizan las editoriales más importantes en Helsinki, o también en otras ciudades se pueden encontrar editoriales importantes?

No, fuera de Helsinki no hay grandes editoriales, todo está centralizado en la capital y su área metropolitana. Como excepción, por ejemplo, en Turku o Tampere hay dos o tres editoriales interesantes, pero muy pequeñas. También hay que tener en cuenta que casi el cincuenta por ciento de la población está en el sur de Finlandia.

¿Ha afectado la crisis al mercado editorial finlandés? ¿En qué medida? ¿Qué apoyo da el Estado a la edición?

El apoyo directo a la producción no existe, dejó de existir en los años noventa. Ahora existe un apoyo por parte de FILI a las traducciones, que no llega al total del gasto pero ayuda. También nos ayudan si publicamos algo sobre un país extranjero. Aquí en los últimos cinco años las cosas han cambiado mucho. La editorial más grande (WSOY) fue vendida a Bonniers, la gran editora de Estocolmo de la que hemos hablado antes. Eso fue ya un síntoma de cómo andaban las cosas. Todas las personas clave han cambiado de puesto, y han desaparecido más o menos un treinta por ciento de los empleos del sector. Es una crisis evidente, las ventas han bajado en los diez últimos años, no demasiado, pero sí se nota de año en año un descenso continuo y preocupante.

Se calcula que en el mercado español ya hay entre un cinco o un diez por ciento de ventas que se hacen a través del formato e-book, aunque los datos oscilan mucho. ¿Cómo está resultando la implantación de este nuevo formato en el mercado finlandés?

Insignificante. Vendemos libros para plataformas muy variadas con formato e-book, este es el problema, que no existe una plataforma única que pueda recoger todos los libros de las colecciones. En nuestras ventas esto viene a representar un uno por ciento o un poco menos de las ventas.

Dentro del mercado finlandés existen algunas editoriales que publican sueco (unos 300 000 finlandeses tienen el sueco como primera lengua). ¿Qué facilidades y dificultades tienen estas editoriales?

Hay dos editoriales grandes que publican en lengua sueca y sus dueños son sus principales apoyos, sin ellos no podrían funcionar. Hay un capital privado que las sostiene, si no fuera así no aguantarían. Es algo lógico. Nosotros, por ejemplo, hemos hecho libros biográficos de los patrones de una gran empresa de papel finlandesa, dos biografías redactadas por historiadores prestigiosos que fueron pagadas por el fondo de la papelera. Nosotros producíamos el libro y hacíamos el marketing, y a cambio ellos compraban cierta cantidad de libros. Esta es una forma de hacer negocio para todos, aunque sólo la ponemos en práctica de tarde en tarde. Es rentable y permite seguir adelante.

Siltala sería sin duda un perfil atípico dentro del mundo de la edición española… ¿Cuesta mucho trabajar codo a codo con tu hermano?

Aquí es normal lo de las compañías familiares, como es el caso de Otava, una de las grandes editoriales junto a WSOY y Teos, fundada en el siglo pasado y que siempre la ha dirigido una familia. Quizás cuando llevemos treinta años nos habremos matado o nuestros hijos se pelearán… Es difícil conocer el futuro. Pero no, de momento nos llevamos muy bien y ha sido todo muy fácil. Somos dos buenos amigos.


[1] Grandes almacenes situados en el distrito centro de Helsinki, en la Aleksanterinkatu, frente a la gran avenida Mannerheimnintie.

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